12grados

Sin cookies. Sin anuncios. Sin coste.

Entrevista con Franco Torre: «Me meto en un frenesí y estoy 16 horas escribiendo sin parar hasta que desfallezco o acabo»

El historiador asturiano Franco Torre cambia el periodismo por la literatura fantástica y se corona con el premio Fontenebrosa.

Por Ana Ibarz

Christian Franco Torre (Llangréu, 1979) es historiador del arte de profesión aunque dedicó dieciséis años de su vida a la redacción de artículos en La Nueva España. Escribir tantos años en un medio local le ha otorgado herramientas para la escritura que otro oficio no le hubiera dotado y ahora se decide por un género diferente, la fantasía. Con varias obras a su espalda, en 2022 y tras unos cuantos años en un cajón decidió publicar los pastiches ‘La Liga de los teclistas barbudos’ y ‘El presunto emperador de Manchuria’, en los que devuelve la vida a Sherlock Holmes y el Doctor Watson. Su incursión en el mundo de la fantasía ya ha dado sus primeros frutos, acaba de recibir el premio Fontenebrosa 2023, galardón que reconoce a la mejor novela de género fantástico escrito por un autor asturiano o que resida en la comunidad, entregado durante la convención de literatura fantástica AsturCon celebrada el primer fin de semana de diciembre en Antiguo Instituto de Xixón. 

Franco Torre junto a su hija Sara tras recibir el Premio Fontenebrosa 2023

—Es el segundo año que se entrega este galardón, ¿qué se siente?

—Es muy especial porque es el segundo año, pero el primer año fue homenaje al creador de Fontenebrosa, entonces este era el primer año competitivo. No esperaba en absoluto poder hacerme con el premio, había un nivel muy alto y un volumen de obras presentadas muy grande. Fue muy emocionante y, sobre todo, fue muy inesperado.

—’La Liga de los teclistas barbudos’ es tu primera incursión en la ficción, ¿por qué te decides por el género fantástico?

—Esto empezó hace muchos años, en mi pueblo, Noreña, tenemos una tertulia sherlockiana. Quedamos una vez a la semana y hablamos de varios temas, pero el tema fundamental es Sherlock Holmes y su universo, todo lo que rodea al personaje. Empecé a trabajar en torno a Sherlock Holmes en el marco de esta tertulia y a escribir para disfrutar de este personaje con los demás miembros. Escribí en su momento ‘La Liga de los teclistas barbudos’, mucho antes de publicarse y luego empecé a preparar una segunda parte que es ‘El presunto emperador de Manchuria’. Lo acabamos publicando también con Orpheus y realmente son dos partes de una historia, al final hay una relación entre uno y otro. Se pueden leer de manera independiente, pero el lector que lea las dos partes va a encontrar que hay un hilo conductor claro que las une.

—Durante muchos años te has dedicado a la escritura desde la perspectiva periodística, ¿cómo ha sido tu experiencia con la ficción?

—Trabajar tantos años en prensa escrita te dota de unas herramientas que es difícil que adquieras en otro sitio, a nivel de concreción, de velocidad de escritura, a nivel de síntesis…. También es verdad que te da vicios que tienes que tratar de colmar.  Yo había trabajado mucho en no ficción, tengo varios libros de cine publicados y es verdad que me faltaba trabajar la ficción. La ficción te da unas libertades que no tienes con la no ficción, también te da una posibilidad de tratar de componer una historia mucho más pura, en el sentido de que profundizas en lo que es el deseo básico del ser humano por contar. No es lo que haces con la no ficción, cuando escribo libros de historia o de cine que son más de análisis, y te tienes que ceñir a lo que dicen las fuentes y documentos. La herramienta que te da el periodismo para mi es básica, la fluidez, lo más importante es que todo fluya, que el lector vaya pasando páginas. Esa manera de que el texto esté conectado, que sea fácil y atractivo para el lector, eso te lo da el periodismo.

—¿Es difícil recuperar a personajes tan reconocidos como son Holmes y Watson y darle tu propia perspectiva?

—Mucho, sobre todo Holmes, que es el personaje de la historia de la literatura más versionado y sobre el que se han hecho más variables y variantes. Es un mundo, hay autores muy potentes que se han acercado a Holmes y que lo han trabajado. Rodolfo Martínez aquí en Asturias que es un fenómeno y tiene una serie sobre Holmes maravillosa o Antonio López Aroca. Al final tienes a muchos autores que han trabajado sobre él y han dado muchas vueltas al personaje, que además hay un gran bagaje cinematográfico con películas como Asesinato por decreto. Dentro de ese maremagno, encontrar algo que resulte. no se si decir original porque no se hasta que punto puedes encontrar algo realmente original, pero que resulte por lo menos novedoso o que aun trabajando sobre las mismas coordenadas que otros autores, encuentre otra visión diferente, es complicado. También es verdad que te da una ventaja muy grande en la construcción de personajes porque es como trabajar sobre arquetipos, pero arquetipos mucho más desarrollados que los habituales. Al final la construcción de personajes parten de una base más sólida, la ambientación también tienes unas coordenadas muy definidas y luego dentro de eso es encontrar una variante, una historia que te pueda funcionar. 

Portada «El presunto emperador de Manchuria»

—¿Qué diferencias hay entre la obra original de Conan Doyle y la visión que aportas tu con tu obra?

—En mi caso el abordaje de las dos historias  [‘El presunto emperador de Manchuria’ y ‘La Liga de los teclistas barbudos’] es muy diferente, de hecho es algo buscado. Al usar narradores diferentes entre una historia y la otra, me dio la oportunidad de hacer abordajes y tonos diferentes, un ritmo distinto y cambiar incluso el género. La primera es una novela más detectivesca y clásica aunque tenga un prólogo crónico y la segunda es más una novela de aventuras. Trabajar con Holmes te da ciertas base,  pero llega hasta donde tu lo quieras llevar, por ejemplo en la segunda cuando meto a Flash Gordon, puede chocar o puede funcionar, es algo que tienes que calibrar, tienes que manejarlo muy bien para que el lector no sienta rechazo, no lo sienta impostado ni postizo.

«‘La Liga de los teclistas barbudos’ se nos ocurrió en un concierto. Alfredo González era el telonero y tenía un parecido increíble con el teclista de Quique González, los dos eran clavados, era una cosa muy rara. Ahí me hizo clic la cabeza»

—¿Cómo fue tu idea inicial y como acabó tomando forma el resultado final?

—La génesis de esto fue hace varios años, ‘La Liga de los teclistas barbudos’ estuvo durmiendo en un cajón prácticamente cinco años. Hasta encontrar el formato adecuado y la editorial que me publicara que en mi caso fue Orpheus y la colección de ‘miniclandestinos’. ‘La Liga de los teclistas barbudos’ se nos ocurrió en un concierto de Alfredo González y Quique González. Alfredo González era el telonero y tenía un parecido increíble con el teclista de Quique González, los dos eran clavados, era una cosa muy rara, nos generó cierta confusión y a partir de ahí me hizo clic la cabeza. Iba con un amigo de la tertulia y le dije voy a hacer un pastiche sobre esto. Después de este empecé a dar vueltas a una continuación porque dejaba un cabo suelto enorme en la primera parte ya intencionado porque sabia como sería la continuación. Empecé a escribir la continuación y cuando llegó Orpheus con esta iniciativa de los ‘miniclandestinos’, rescaté ‘La Liga de los teclistas barbudos’, escribí el prólogo y empecé a trabajar para terminar la segunda parte y ahí todo acabó de tomar forma. 

—¿Cómo te enfrentas a la hoja en blanco?

—El tema del bloqueo del escritor al trabajar en prensa escrita durante dieciséis años que ahí ni bloqueo ni leches, tienes que entregar y punto, en ese sentido tengo bastante bagaje y no suelo tener este problema.  Tengo una forma de trabajar un poco peculiar, le doy muchas vueltas a la historia sin siquiera apuntar, en mi cabeza las voy configurando y luego planteo una estructura básica. A la hora de escribir no las escribo de forma lineal o no siempre, tengo la idea de donde quiero llegar y puede ser que escriba el principio y el final y luego voy rellenando. ‘La Liga de los teclistas barbudos’ la escribí de un tirón y a demás en poco tiempo. Este tipo de historias las pienso mucho, pero luego a la hora de escribir me meto un frenesí y estoy 16 horas escribiendo sin parar hasta que desfallezco o acabo. Básicamente si que se repite en mayor o menor escala esos momentos de darle muchas vueltas a las cosas y no ponerme a escribir hasta que tengo muy claro hasta donde quiero llegar y entonces me meto en esos procesos febriles de escritura en los que puedo estar horas sin comer hasta que cierro el capitulo en cuestión.

—¿Tienes alguna manía a la hora de escribir?

—Cuando tengo escrita la historia, antes de ponerme a repasarla tengo que hacer la primera maquetación, tengo que ver el texto justificado, con sus capítulos bien metidos porque no soy capaz de hacer una corrección sobre un texto en bruto. Igual me tiro una tarde entera dándole forma a aquello y revisándolo todo. Además, las revisiones del texto las hago en papel, siempre lo imprimo todo porque en la pantalla no me entero. A parte tengo una paranoia de cojones, puedo tener cinco copias del manuscrito en diferentes formatos, en un lápiz de memoria, un disco externo, en la nube y en todos lados. Me obsesiono con que lo voy a perder todo, porque me pasó alguna vez. También me gusta trabajar en dípticos, por contra las trilogías no me apasionan. Trabajar en díptico, es algo que trabajo en la no ficción, siempre las trabajo en dos partes y con la ficción estoy haciendo un poco lo mismo. Trabajar sobre dípticos me resulta mas práctico y manejable que ir a una obra única o una trilogía, me permite realizar un dialogo más genuino con las historias. 

—¿El premio Fontenebrosa te ha motivado a seguir escribiendo fantasía?

—Ya tenía cosas en preparación, cuando salieron las historias de Holmes tuvieron muy buena acogida y la gente me pidió que siguiera escribiendo sobre Holmes. Es verdad que le he estado dando vueltas a un par de ideas, pero dudaba si era aconsejable, si era mejor dejarlo aquí. Aunque al final hay vías de continuidad, me parecía que habían quedado muy redondas. Temía volver y estropearlo, pero habrá que seguir si es lo que demanda la gente. Seguir seguiré y es una ilusión muy bonita porque no me lo esperaba. Es un premio muy bonito que te da la gente del oficio y que es el premio que podrías llegar a aspirar porque galardona lo que a mi me gusta leer. Que te den este premio es muy bonito y si algún día me dan otro, que lo dudo, seguramente no será tan especial. En ese sentido te da muchos ánimos y te hace mucha ilusión. Tenia cosas pensadas y ahora ya no tengo excusa para escribirlas. 

Xon de la Campa, Adrián Carbayales y Dam Fernández, directores de AsturCON durante la entrega del premio Fontenebrosa