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Emerxentes con Irene Trapote: «Si queremos cuidar el territorio la fast fashion es lo peor que puede haber»

De niña, a Irene Trapote (Xixón, 1998) le encantaba dibujar. A los seis años ya iba a clases de pintura, pero no imaginaba que el arte sería su futuro. Iba para arquitecta, pero mientras cursaba el bachillerato tecnológico pensó «no me quiero dedicar a diseñar huecos de ascensor», su vida dio un vuelco y tomó el camino de Bellas Artes, de lo que no se arrepiente en absoluto. Sus últimos proyectos están íntimamente relacionados con el territorio y el tejido, aunque no quiere limitar su propuesta artística solo a eso. Con ‘Hacer territorio atando cabos’, un proyecto que comenzó siendo audiovisual a través de los testimonios de las redeiras en Galicia, acabó aprendiendo a tejer red e incluyó el textil en su obra, en ‘Tejer un bosque’, a través de talleres colectivos plantea un espacio de reflexión en el que hablar del funcionamiento de un bosque y con ‘Nuedu’, un proyecto más comercial con el que rentabilizar su trabajo artístico, introduce el tejido de red en un modelo de moda cocinada a fuego lento en contraposición a la fast fashion.

Estudiaste Bellas Artes y un Máster en Investigación en Arte y Creación, además te formas particularmente en teoría de los espacios, ecología y feminismo, ¿qué importancia tienen para ti estos conceptos dentro del arte?

—El arte va de la mano de la vida en general, si las problemáticas actuales más importantes son la ecología por la crisis ecosocial y el feminismo por razones obvias, yo me he formado en esto porque es super necesario actualmente. 

Para dedicarte a este mundo has tenido que moverte por muchos territorios como Barcelona, Madrid, Galicia, Burgos, Valencia o Murcia, ¿es la forma de darte a conocer y poder construir tu carrera?

—En el arte hay que moverse, eso sin duda. No sé si es tanto la forma de darse a conocer, pero el motivo por el que yo me moví es porque estoy interesada principalmente en territorios rurales y en la naturaleza. Las residencias que hice principalmente fueron en pueblos con temáticas relacionadas con el mundo rural y el territorio y por eso me fui moviendo, no tanto por el hecho de darme a conocer en otras provincias. 

—De hecho ‘Hacer territorio atando cabos’, fue un proyecto que iniciaste durante una residencia artística en Galicia, ¿fue donde te adentraste en el mundo textil?

—El textil lo venía trabajando desde un poquito antes. Esa residencia fue un lugar más de investigación sobre las redeiras —mujeres que se encargan de reparar las redes de pesca— y después de investigar sobre este oficio fue cuando aprendí a tejer red y me puse atope en esto de introducir el textil en mi práctica. 

¿Qué fue lo que te atrajo de esta disciplina para centrar tu proyecto?

—El proyecto lo empecé desde lo audiovisual a través de entrevistas a estas mujeres, pero cuando estaba en mi residencia en LABoral empecé a pensar: “A ver, estoy investigando sobre este oficio y hablando de este hacer manual, del oficio tradicional y yo no se tejer”, entonces me puse a investigar sobre la técnica, fui a tejer red y pensé en introducir esta materialidad en el proyecto.

Instalación de Irene Trapote en la exposición ‘Volver a pasar por el corazón’ en LABoral Centro de Arte

¿Este proyecto determina el futuro de tu carrera artística?

—No quiero ser la típica artista que se dedica a hacer una obra en concreto o siempre la misma técnica por eso me considero multidisciplinar. No puedo decir que me cierro al textil es más no pienso hacerlo, pero bueno en este momento estoy interesada en ello y lo estoy desarrollando.

En tu obra se refleja la importancia que le das a la memoria y el territorio ¿es una herramienta de reflexión?

—Con mis proyectos pretendo poner de manifiesto una serie de problemáticas, en este caso con las territoriales, trabajar con la memoria también es importante porque mirando atrás podemos ver la forma en que nos hemos relacionado con los lugares para pensar nuevas formas de hacerlo. 

—¿Es lo que más te inspira?

—No principalmente, sí que estoy enfocada en el territorio como concepto genérico, pero más bien parto de investigaciones concretas, de casos concretos como pueden ser las rederas o en ‘Tejer un bosque’ el funcionamiento de estos para dar lugar a reflexiones y desarrollar diferentes ideas. 

Instalación creada a partir de los talleres colectivos parte del proyecto ‘Tejer un bosque’

—¿En qué consisten los talleres ‘Tejer un bosque’?

—Es un nuevo proyecto que estoy comenzando ahora, llevo dos sesiones y la idea consiste, mediante sesiones colectivas de talleres, en invitar a la gente a reflexionar sobre el funcionamiento de los bosques, cómo se comunican los árboles entre ellos e intentar también proyectar esta idea en el funcionamiento social, cómo nos comunicamos como personas. Después de esta reflexión planteo comenzar a tejer este tipo de raíces aéreas tan solo con las manos y trapillo para generar una instalación colectiva simulando un bosque. 

¿Qué relación hay entre los tejidos y el bosque?

—La instalación representa árboles, raíces, como queramos llamarlos, pero es algo que nos lleva a esta idea de bosque conectado. No pienso que el material textil tenga relación con el bosque en sí, sino con el acto de tejer, de relacionar, de generar una red, de entretejer de la misma forma que las raíces se entrelazan. 

—Después de tu última sesión de taller, la obra queda instalada en la Sala Sola, ¿cuál es tu intención con este proyecto?

—Mi ideal sería hacer muchas sesiones de taller para que fuera una instalación creciente y que incluso pudiera llenar una sala. Un bosque que llene una habitación. 

—Tus últimos proyectos tienen relación con el tejido y el territorio, hace poco has presentado ‘Nuedu’, ¿cómo surge?

—’Nuedu’ surge por la necesidad de tener más estabilidad económica dentro de lo que es el mundo del arte. Decidí hacer un proyecto artesanal en el que hacer productos textiles que se puedan vender. Al conocer el tejido de red gracias al proyecto de investigación de las rederas, decidí introducirlo en la moda. Estoy diseñando piezas en las que utilizo tanto red como ganchillo y materiales naturales y ecológicos como son la lana local o el algodón reciclado. 

Defiendes lo hecho a mano y la artesanía como alternativa a la fast fashion, ¿qué puede aportar ‘Nuedu’?

—Si queremos cuidar el territorio la fast fashion es lo peor que puede haber, lo que yo propongo es la artesanía como medio de producción, que es una forma más cuidada, con los ritmos más lentos y que respeta el entorno. ‘Nuedu’ es un proyecto que puede ayudar a valorar los tiempos lentos y a darnos cuenta de que hay un consumo de moda insostenible. Quizás lo que tenemos que hacer es comprar mucho menos, comprar de segunda mano y cuando queramos gastarnos el dinero en algo que sea nuevo, mirar muy bien de donde viene, quién lo hizo, en qué condiciones y qué materiales utiliza.

Este proyecto sigue la línea de tus anteriores proyectos, pero esta vez desde un punto de vista más comercial ¿es la forma más viable para vivir del arte?

—Sí, son productos para venta, de diseño y es algo que quiero tener en paralelo a mi práctica artística para mantenerme económicamente.

¿Cómo ves tu futuro como artista?

—No lo sé, me considero una persona creativa y que soluciono problemas rápidamente, siempre tengo nuevas ideas y si soy optimista pienso que saldré adelante, que si este proyecto u otro no me funciona pensaré otro nuevo que me pueda mantener, pero ahora voy con esto. 

¿Qué otras disciplinas te ves haciendo en el futuro?

—Me interesa cualquier disciplina, si que es verdad que trabajo con medios más contemporáneos, no utilizo la pintura o el dibujo aunque antes pintaba muchísimo, el audiovisual me interesa mucho, el sonido, la instalación siempre la trabajo, la performance hubo unos años que me interesó mucho, ahora si que es verdad que no hago nada de performance, pero ¿quién sabe? No me cierro a nada.