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sábado, 10 de septiembre de 2022

Pilar Sánchez Vicente: "Josefa de Jovellanos fue la primera escritora en asturiano y no tiene ni una calle a su nombre en Xixón"

Escritora, historiadora y feminista, esta 'playa' fue la encargada de dar el pregón en las fiestas de Cimavilla: "cada rincón d'esti barriu ye guardián de la memoria"

Pilar Sánchez Vicente llegó ayer a la plaza de La Soledá ataviada con una chaqueta color violeta. “Nada es casual” en esta escritora e historiadora xixonesa que lleva el feminismo por bandera. Este pequeño gesto no era más que el preludio de todas las reivindicaciones que traía preparadas para dar su discurso como pregonera de las fiestas de Cimavilla. ‘Playa’ de toda la vida, Sánchez ha cosechado numerosos éxitos como escritora, pero también en su faceta como profesional de la información en el Gobierno del Principado. Entre otros méritos, fue la encargada de hacer la transición del BOPA a su versión digital y en su labor feminista fue reconocida en 2019 con el premio a la ‘Comadre de Oro especial’. Ayer a las 21.30 horas desde el balcón de La Casa del Chino dio un pregón en asturiano y en verso, y con el humor que la caracteriza no perdió la ocasión para regañar al Ayuntamiento.

Pila Sánchez durante su pregón en el balcón de la Casa del Chino

-¿Qué significa dar este pregón?

-Igual es el décimo pregón que doy en Asturias pero este es mucho más especial. A parte de las raíces y los vínculos que yo tengo con Cimavilla las dos últimas novelas que escribí transcurren aquí.

-¿Qué hace especial a este barrio?

-Yo no nací aquí, pero si tuve una tías abuelas que tienen puesto en la plaza del pescao con las que venía a Cimavilla y mantengo ese recuerdo. Escribir sobre este barrio es como volver a recuperar ese vínculo. Es un barrio muy luchador y donde las mujeres siempre tuvieron un protagonismo muy especial como voy a destacar durante el pregón y yo creo que eso también le da una idiosincrasia muy especial.

Y así lo hizo. En su discurso recordó a aquellas vecinas ‘míticas de Cimavilla’, como la Beninona o la Chata, y dio una lección de historia sobre la huelga que las cigarreras encabezaron en 1903: “Más de un mes sin trabayar estuvieron les muyeres y volvieron a ganar”

-Cuando le encargan hacer un pregón para Cimavilla ¿qué es lo primero que piensa?

-Muchas cosas. Quiero destacar su historia, quiero destacar que es la cuna de Gijón y su realidad actual, los problemas que tiene. Un pregón siempre es poner un poco al día y hacer reír. Y lo hago verso también, recuperando una forma ‘muy playa’ de escribir y actuar. Yo creo que va a ser muy divertido y es de lo que se trata, de hacer reír en estos tiempos.

Se refirió a una de las reivindicaciones históricas de los vecinos del barrio, un autobús público: “Que los costará un minibús ecolóxicu conectáu cola ciudá”.

-¿Son buenos tiempos para el feminismo?

-Nosotras siempre estamos en lucha. No tienes más que ver que somos la mitad de la humanidad y nos matan como si fuéramos colillas. Si fueran taxistas o futbolistas la mitad de ellos que llevamos muertos el mundo se hubiera parao. Entonces, solo por eso, es una batalla permanente. Los espacios parece que los tienes, pero las conquistas se pierden en menos de nada entonces hay que seguir estando ahí en todos los sentidos.

-En los últimos años, ¿han tenido mayor difusión las ideologías que atacan al feminismo?

-El ataque siempre provino de todos lados. Esto surge especialmente a partir de ese 8M, el de la huelga internacional de mujeres en 2008, en el que casi paramos el mundo y a partir de ahí lo que tienes que ver es un ataque desde ciertos lobbies y de distintos frentes porque mostramos que somos muchas y es un movimiento más poderoso.

-¿Esos lobbies, sintieron que se tambaleaba su poder?

-El patriarcado tiene unas raíces muy hondas. A veces cuando hablamos de patriarcado quieren hacer parecer que es algo difuso. Pero es tan visible como que haya muchas periodistas mujeres, pero los directores de periódicos sean hombres. Esos techos de cristal, de madera, de cemento y hasta esos que nosotras mismas nos ponemos, eso es por lo que hay que seguir luchando.

Por eso para el feminismo también hubo lugar en su pregón. Recordó que las mujeres de Cimavilla son de armas tomar y advirtió a los muchachos “que una cosa ye un babayu y otra cosa ye un baboso, y una cosa ye ligar y otra muy distinta, acoso".

-¿Es necesario hacer una historia con perspectiva de género?

-Es necesario escribir la parte de historia que no está escrita y que no solo excluye a las mujeres. Es una historia heteronormativa y en su mayoría hecha por unos señores blancos ingleses en el siglo XIX y no se puede seguir arrastrando esta visión decimonónica. Hay que escribir la historia de la vida cotidiana y aplicar técnicas arqueológicas novedosas como las que están demostrando a través del ADN que muchos de los cuerpos que pertenecían supuestamente a guerreros en realidad, son mujeres.

-¿Cómo se puede contribuir a través de la literatura?

-Como desde cualquier trinchera. La literatura no deja de ser una más de los elementos que construyen la historia. Es desvelar, es darle luz a esa parte del pasado.

-En su última novela, ‘La hija de las maraes’, viaja a la época de Jovellanos ¿cuánto saben los xixoneses en realidad sobre este periodo?

-Tenemos muy poca idea y sobre todo es una vergüenza lo olvidada que tenemos la figura de su hermana Josefa. Es la primera escritora en asturiano y no tiene ni una sola calle a su nombre. Aunque parezca una chorrada muestra que no la reivindicamos como se merece y por eso voy a hacerlo en mi pregón.

Dicho y hecho. Recordó la figura de Josefa como una de las escritoras más importantes de las letras asturiana: “Y diréis, coño entós , ¿tendrá al menos una calle? ¡Cómo no! Solo que la que figura en la placa no ye Josefa, sino ‘muyer de Argandón, La Argandona’. ¿Nun ye triste? Alcaldesa y concejales, exigimos solución”.

-¿Y sobre el propio Jovellanos?

-A veces el mito tapa la realidad. El momento que le tocó vivir fue muy explosivo. Era la caída del Antiguo Régimen, después llegó la Guerra de Independencia y Xixón salió de Cimavilla. Él fue quien diseñó la nueva ciudad y fue un visionario, pero en su momento le costó mucho sacar adelante las reformas. En este país los liberales siempre lo tuvimos todo perdido.