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Halloween a la xixonesa o el triunfo de la cultura yankee

Actividades protagonizadas por el terror, decorados de brujas, fantasmas y calabazas y dulces especiales para la ocasión, la noche de los muertos vivientes se ha convertido en una celebración indispensable y lucrativa.

Por Redacción 12grados

Halloween. Cada año, esa palabra tiene más significado en nuestro país. Cuando llega el mes de octubre es ya, si no lo era antes, un fenómeno imparable y los escaparates se llenan de fantasmas y calabazas igual que en navidad lo hacen de polvorones. La fiesta proviene del otro lado del charco, de Estados Unidos, y su traducción literal explica lo que es: la Víspera del Día de Todos los Santos. Celebrada la noche del 31 de octubre, es también conocida como ‘la noche de los muertos vivientes’, porque la cultura popular dice que durante esta velada mágica todos los fantasmas, brujas y monstruos en general vagan por el mundo mortal causando el pánico entre los humanos.

Aquí, de momento no se ha visto pasear ningún fantasma al caer la noche, pero si a niños se disfrazan de su criatura terrorífica preferida y piden golosinas al grito de ‘truco o trato’ a los adultos. Si hay un indicador de que Halloween es ya una fiesta adoptada por la población xixonesa son la cantidad de actividades dedicadas a ella que se organizan durante este fin de semana. Un maratón de películas de terror, ir a bailar caracterizados a bares o discotecas decorados para la ocasión o, para los más atrevidos, hacer excursiones a lugares oscuros y contar historias tenebrosas, son solo algunos ejemplos. Toda esa cultura yankee ha trascendido a nuestro territorio y se ha convertido en una ocasión para sumar una fecha especial más al calendario, dándole al miedo una cara festiva y, por supuesto, lucrativa.

Que esta fecha es señalada en el programa de actividades de la ciudad es palpable. Solo hace falta ver la cantidad de opciones que Xixón ofrece para aprovechar no solo este lunes 31, sino todo el fin de semana previo para ver la dimensión que este concepto ha alcanzado. Por un lado, está la segunda edición del festival ‘Fantastic Gijón’, donde se proyectaran 6 películas y 15 cortos del viernes al lunes. La celebración del ‘Samaín’ (el antepasado celta de ‘Halloween’), que tendrá lugar entre el 29 y el día 1 de noviembre en la plaza 3 de abril con actuaciones musicales, chocolatadas, concursos, talleres y carreras. Estos días el Jardín Botánico ofrecerá el espectáculo ‘La Bruxa del Botánico’, el teatro Jovellanos revivirá el 31 la obra de ‘Frankenstein’, mismo día en que ‘La Buena Vida’ realizará una fiesta infantil desde las 17.00 hasta las 20.00 horas…y eso solo son algunos ejemplos que confirman que ‘Halloween’ está entre nosotros y ya es imparable.

Xixón es una ciudad a la que le gusta engalanarse los días especiales, ya sea en fechas navideñas, en su semana grande o incluso cuando se celebran grandes éxitos deportivos. A todos esos trajes se suma ahora Halloween. Estamos ante un fenómeno tan curioso y sincrético que las calabazas, fantasmas y brujas que decoran los locales se mezclan con las luces de navidad, aún apagadas, que ya se dejan ver en las calles. ¿Por qué cada año más establecimientos se suman a la celebración de Halloween? Para algunos la respuesta es que a los más pequeños les encanta o porque a ellos mismos les divierte hacerlo. Lo cierto es que, además de estas razones, celebrar una nueva fiesta supone gastar en productos hechos exclusivamente para ella. Y los que tengan la mercancía adecuada, pueden terminar siendo los que mejor lo pasan al final de las celebraciones.

Rebeca Rodríguez posa con el escaparate decorado por Halloween de Panrís

La panadería ‘Panrís’ siempre ha visto potencial en la celebración de ‘Halloween’. Año tras año decoran todos sus negocios repartidos por la ciudad y ofrecen aperitivos con motivos propios de esta. «Son campañas que funcionan muy bien», reconoce Rebeca Rodríguez, dependienta de una de sus tiendas. Destaca, sobre todo, la ilusión con la que enfrentan los niños estas fechas, ya que quedan fascinados por toda la magia que desprenden y ya al entrar al negocio y ver los colores y las formas de las galletas, les apetece mucho coger unas cuantas.

Payaso móvil a la entrada de la confitería Danas

El espíritu de ‘Halloween’ también está presente entre las paredes de la confitería ‘Danas’. El susto te lo puedes encontrar ya en la entrada, pues el muñeco de un payaso malvado te recibe moviéndose con luces rojas en los ojos. Si alguien pasa por delante del establecimiento, es difícil que no llame su atención el esqueleto de bruja que mira volando a través de la ventana. Estos dos monstruos forman parte del equipo de la confitería durante esta semana, y su misión es cautivar al público con ese aurea tan especial. «Los críos traen a los padres de la mano porque se fijan en ellos», declaró Sandra Puente, dependienta del lugar. Una vez dentro, lo único que está de miedo son los dulces temáticos que venden, y con mucho éxito: galletas en forma de calabaza y de calavera, bombones, huesitos de santo, buñuelos y teresitas.

Paquetes de golosinas especial Halloween en Planeta Goloso

Y es que no se entiende ‘Halloween’ sin el dulce. Por eso, el quiosco Planeta Goloso de calle Uría ha cuidado muy bien los detalles de su decoración, saben van que son los mayores proveedores de la mercancía más buscada la noche del ‘truco’ y el ‘trato’. «Vienen tanto niños a los que les llama la atención el decorado como padres preguntandonos si lo vendemos», explicó la dependienta Aida Ramos, que cree que Halloween ya es casi tan de Xixón como la playa de San Lorenzo.

Dámaso Iglesias, detrás de la barra del café-bar Brooklyn, decorada para la ocasión

Aunque como todo tipo de negocios se han subido al carro de ‘la noche de los muertos vivientes’. El bar ‘Brooklyn Coffee & Beer’ ha puesto mucho esmero en que la magia oscura de estos días encante también a su clientela. Grandes ‘telas de araña’ recorren las lámparas que iluminan la barra y llegan hasta los grifos de cerveza. No podían faltas tampoco las calabazas o las pegatinas de calaveras en los espejos del baño. Incluso las sillas y mesas son naranjas y negras, los colores más Halloweenescos. Un gran despliegue que Dámaso Iglesias, el dueño, realiza para mantener viva la ilusión, poniendo una vez más el foco en los niños. «Les tenemos siempre preparadas gominolas o algo por si vienen a preguntar», relata. La noche del 31 ya no es solamente la silenciosa víspera del día de los difuntos, ahora es un poco más mágica y da un poco más de miedo, pero del bueno, del que deja con ganas de vivir. De vivir más noches de Halloween.