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viernes, 27 de enero de 2023

Mapi Quintana: “Hacer música que nos haga mantener los recuerdos de la gente que nos falta”

El 3 de diciembre la cantante se subió al escenario del Teatro de La Laboral para compartir el duelo de una persona muy querida por ella y por Asturies, el que inspira su último trabajo ‘Música pa tornar páxaros’.

La primera vez que escuchó un casete de jazz Mapi Quintana (Llena, 1976) supo que su destino era ser cantante y unas décadas después lo ha conseguido con creces. Los sonidos y temas del folclore forman parte de su universo creativo y por eso lo más natural para ella es que la tradición asturiana se encuentre con el jazz sin haberlo buscado. Mapi solo compone cuando tiene una historia plena que contar y en el proceso "se vacía entera". Su último trabajo, ‘Música pa tornar páxaros’, forma parte de una terapia para superar el camino de un duelo. Emocional en lo que hace no quiere imponer sus sentimientos al público solo hacerles partícipes del universo íntimo que revela a través de sus canciones y que la gente pueda reflexionar y trasladarlo a su vida. Lleva el asturianu por bandera lo defiende porque entiende que define a las gentes esta tierra y por ello merece la pena luchar por la oficialidá.

-¿Cómo empezó su andadura en el mundo del canto y la música?

-Empecé a estudiar música de muy pequeña, lo típico que te apunta tu abuela a clases de solfeo y piano. Tuve unos profes muy dinámicos que organizaban actuaciones y conciertos. Yo me apuntaba a todo y a lo que no, me apuntaban ellos. Veían que me gustaba estar en el escenario cosa que a día de hoy no me gusta tanto, cada vez le tengo más respeto.

-¿Por qué el jazz?

-Milio Ureta poeta, actor y mi compañero de piso cuando estudiaba en la Escuela de teatro de Gijón me puso un casete de Ella Fitzgerald y ahí pegué el grandísimo volantazo y dije yo quiero esto de mayor. Ese fue mi primer contacto con el jazz y fue definitivo.

-¿Cómo nació ‘Música pa tornar páxaros’?

-En diciembre del año pasado acababa de terminar de crear un proyecto llamado 'Maramoniz', había hecho un repertorio de 10 canciones y cada vez que hago un repertorio nuevo me dreno y me quedo vacía. Siempre creo en función de tener que contar algo si no, no me sale nada. A las dos semanas me llega una llamada del Principado diciéndome que había sido seleccionada como comisionada para hacer el concierto de inauguración de la programación de Asturias en el Festival Internacional de Lorient. En ese momento sentí honor, pero pensé y ¿ahora cómo lo hago? porque me acababa de dar completamente con otra cosa. Empecé a rebuscar dentro de mí y surgió el duelo que tengo por un amigo que falleció, Elías García, músico importantísimo para la música de tradición en Asturias aparte de un gran ornitólogo. Hace 3 años falleció de repente y me estaba costando avanzar en el duelo. Por un lado, fue la motivación para decir necesito hablar de esto y por otro la idea del título surge por como trabajo en mi casa. Desde mi estudio veo mi huerto y a los pájaros venir, posarse en las plantas. Los pájaros me recuerdan mucho a Elías y me produce una sensación de bienestar. Es una metáfora sobre hacer música que nos haga mantener los recuerdos de la gente que nos falta.

Mapi en el concierto de La Laboral junto al pianista César Latorre

-Después de presentar esta obra en Lorient, ¿tenía ganas de traerla a su tierra?

-Cuando terminamos el concierto en Lorient llegué al camerino flotando. Desde el escenario vi a gente de Asturias que estaban allí conmigo y entendían todo lo que pasaba por mi cabeza encima del escenario. Y otra gente que no conocía de nada, de otros países y estaban ansiosos por lo que ocurría encima del escenario. Fue un momento de alivio al cumplir con mi trabajo y la emoción de poder conectar con el público. Entonces pensé que tenía que cantarlo en Asturias porque, igual que yo, hay mucha gente que tiene el mismo duelo por Elías. Creo que compartir con esa gente nos va a ayudar a todos a avanzar, ya no por ofrecer algo musical que les pueda gustar sino como terapia.

-¿Qué ha significado crear esta obra para su carrera musical?

-En mi carrera musical es de lo mejor, aunque tengo otro hito que es ‘Severina’, un disco que hice con Elías y que me parece una joya. Era una máquina y es tan precioso lo que hizo en el disco y yo poder acompañarlo. A día de hoy esta música que compongo es lo mejor que sé hacer porque es lo último que hice y en cada repertorio que hago avanzo.

-¿Y a nivel personal?

-Es una terapia para mí. A la gente que venga al concierto le preguntaré: "¿a qué venís, a una fiesta a un concierto?" Porque yo vengo a hacer terapia, a avanzar en mi duelo.

-¿Qué es lo que quiere transmitir con ella al público?

-No intento nada, al público no quiero imponerle nada. Ellos van a recibir lo que pase en el escenario y lo que intento o lo que creo que es el cometido del arte es el remover a la gente y que se pregunten cosas, sus maneras de vivir o que simplemente se emocionen porque hay algo bello.

Mapi junto a las vocalistas y músicas Sonia Cartón y María SanMiguel

-¿En qué se inspira para escribir una canción?

-Siempre tengo algo que contar, no me siento al piano me salen cuatro acordes y luego de ahí saco un tema. Primero pasan semanas en las que voy escuchando cosas en mi cabeza, formo opiniones y mi posición en este tema y cuando tengo todo claro empiezo a oír en mi cabeza como suena y qué color quiero darle. Pasan semanas hasta que voy al piano a escribir una sola nota.

-¿Qué supone haberse convertido en uno de los referentes fundamentales de la música asturiana de los últimos años?

-No soy consciente que sea referente de nada. Cuando leo eso en internet es un gran orgullo, pero me abruma, no creo que sea nada especial. La pregunta la voy a hacer yo, "¿por qué se me considera a mi referente?".

-¿Hacer música en asturiano puede ser una barrera para conectar con un público que no sea local?

-Tenemos que abandonar ese discurso. Los que hacemos la música y los que la reciben tenemos que dejar de sentirnos inferiores, ver el asturiano como algo único que tenemos nosotros y defenderlo a muerte porque es lo que nos define. El exponente máximo que defiende esta teoría es Rodrigo Cuevas, artista universal que lleva el asturiano por bandera.

-¿Qué tendrá lugar en el escenario del Teatro de La Laboral el 3 de diciembre?

-Somos 6 personas encima del escenario y tres fuera de él. Los que están fuera son el técnico de sonido, técnico de luces y una persona de producción. En el escenario lo que va a pasar es un concierto al uso, pero por el medio cuento historias y comparto explicaciones para hacer al público partícipe porque a veces la letra no es explícitamente obvia. Hablo de un pájaro imaginario que anida cerca de tu casa y que cuando se va no vuelve nunca más. También habrá unas proyecciones de la artista Marina Durany para trasmitir el ambiente que intento crear con la letra. El criterio para elegir a Marina y a todos los del equipo es rodearme de gente que me aporta mucho a nivel profesional y personal. Necesitaba sentirme muy apoyada y querida a la hora de hacer este proyecto.

-¿Qué elementos destacaría de la puesta en escena?

-En el concierto voy de rojo y los demás de colores son muy neutros. Joe Estill creó de un sistema de entrenamiento vocal y se vestía siempre de morado para enseñar la mecánica del grito porque si iba vestida de un color más vivo, el grito no se apreciaba tanto como si iba de uno melancólico. Al contrario, yo voy de rojo porque todo lo que va a pasar en el escenario es pura ternura, dulzura y pequeño y necesitamos que haya un poco de impacto en la parte visual.

-¿Qué espera del concierto de La Laboral?

-A nivel personal espero ser capaz de hacerlo bien y poder controlar las emociones que es lo que me tiene durmiendo mal estos días. Estoy estudiando para que me salga bien pero también entrenando la cabeza para que esté enfocada en la parte más técnica y no en las emociones. A nivel global espero que se entienda lo que quiero transmitir y la historia que cuento.

Galería del concierto